21 de abril de 2010

El día del gozo

Y al llegar la tarde del Viernes Santo, comenzará la cuenta atrás para el gozo. Un año esperando para que este día de primavera aparezca con sus mejores galas y la cofradía del Santo Entierro pueda hacer su Estación de Penitencia por las calles de Manzanares.

Y ese día llegó. Y el Viernes Santo apareció radiante. La cofradía salió a la calle puntual, un fila de capas color hueso serpenteaban por las calles de nuestra ciudad. El altar caminante de tu urna repartió austeridad y señorío en su andar, tu figura yacente en tu sepulcro asomó entre los cirios tiniebla para que todos tus fieles pudieran rezarte en la calle. El palio negro que recoge entre sus bambalinas los suspiros de tu Soledad paseó entre la gente con aires de melancolía y llanto.

Va a salir mi cofradía
la que está en mi corazón.
Ya se ve la cruz de guía
saliendo de la Asunción.



Un saludo que cautiva
un encuentro que emociona
ya salió la comitiva
que a un pueblo entero apasiona



Los nazarenos en fila,
las insignias relucientes,
un cortejo que encandila
a los que alli están presentes.










Grupo joven tras la cruz,
en el palio las mantillas,
y unos cirios que dan luz
a la calle en sus orillas.









Desfila un duelo elegante
con dolor y voz callada.
La presidencia va antes
por tricornios gobernada.





Un camino por delante,
chicotá tras chicotá,
un gran esfuerzo constante,
que no es tan grande quizá.






Un Viernes Santo completo
Santo Entierro y Soledad,
Manzanares con respeto
ve pasar a mi hermandad.











Así pasó el Viernes Santo en el que la claridad de la luna llena pelea con el cielo por vestirse de luto. Una noche en la que todos los hermanos disfrutamos de nuestros titulares dando ejemplo de cofradía en la calle.

Fotografías: D. José Mateos Fanega y D.Leopoldo Bravo Lopez de Pablo

19 de abril de 2010

Tu carita de Viernes Santo


Fotografía: Leopoldo Bravo López de Pablo

16 de abril de 2010

Eres Dios de Martes de Santo, con tus pies para besarte...


Eres Dios de Martes Santo
con tus pies para besarte.
Una silueta perdida,
y salimos a buscarte.




El Martes Santo es el día en que el Señor Yacente es trasladado a su paso, a su palacio de caoba que lo acoge como si fuera el regazo de su Madre de la Soledad. Ya es tradición que este día, nuestro titular cristífero se ponga en devoto Besapiés para que todo el pueblo de Manzanares pueda rendirle culto y respeto. En el altar de la Asunción de colocó a Ntro. Señor escoltado por sus hombres de capa blanca y traje oscuro, los camareros del Yacente que son sus manos y sus pies este día, que tratan al Señor con mimo para que no se despierte.

Toda la IGLESIA llena de fieles para besar los pies del Señor en su entierro. Por un beso te prendieron y con un beso tus hijos te saludan cada Martes Santo.



Eres cuaresma dormida
esperando levantarse.
Una sonrisa escondida
detrás de llagas y sangre.







Y cada vez que apareces
una primavera nace.




Fotograías: D. José Mateos Fanega y D. Francisco Espinosa Maestre

14 de abril de 2010

Mudá de la urna y Traslado de Nuestra Madre de la Soledad



El Martes Santo por la tarde nuestras cuadrillas de hermanos y hermanas de trono se reúnen para trasladar la urna que servirá de alojamiento fúnebre a Nuestro Señor Yacente en su Santo Entierro y el paso de palio presidido por Nuestra Madre de la Soledad en su solemne traslado a la parroquia de la Asunción.







Un traslado de pasos procesionales y de sentimientos, ya que la Virgen de la Soledad deja su barrio por unos días para que todo Manzanares la vea con sus mejores galas en las vísperas de su salida procesional. Los vecinos la acompañan en su pequeño recorrido y así la Madre de la Soledad sigue siendo consolada por sus fieles.













El sepulcro espera la llegada del Señor que reina en los corazones de los cofrades del Santo Entierro. Tus camareros, una vez tu sepulcro arrie dentro de la Iglesia, te llevarán al altar de la Asunción para que todo Manzanares pueda besar tus divinas plantas antes de acomodarte en tu templo de madera caoba, custodiado por la cera tiniebla que hace guardia en las esquinas de tu paso.



Fotografías: D. Francisco Espinosa Maestre y D. José Mateos Fanega

12 de abril de 2010

Otra vez con alegría...

Otra vez con alegría,
nuevo Domingo de Ramos.
Ha llegado ya ese día,
que entre palmas te adoramos.

Así recordó nuestro exaltador Juan José la llegada de este día en su pregón. Los niños son los protagonistas de esta jornada acompañando con ramas de olivo al señor que entra triufante en Jerusalén, muchos de ellos salieron delante del paso de la borriquita vestidos con atuendo hebreo.

Un cortejo que abría el estandarte de la Junta de Cofradías seguido de las representaciones de todas las hermandades de Manzanares. Una procesión que traslada a los años 50 o 60 del pasado siglo, lo único que nos hace darnos cuenta que estamos en el presente es el cambio de música militar por las melodías flamencas de la banda del resucitado.

Un día primaveral que abría las puertas del cielo después de una Cuaresma fría, oscura y mojada propia de Copenhague en vez de la meseta castellana.

Besamanos del Viernes de Dolores y Jura de Reglas



Una vez finalizada la Semana Santa de este año 2010, nos toca soñar lo vivido. Así como tener en el recuerdo los buenos momentos que hemos vivido en hermandad y darnos cuenta que otra vez la hermandad del Santo Entierro de Manzanares ha escrito una página con letras mayúsculas y en cursiva en el libro de la historia.

Para comenzar con este repaso a lo que ha sido la Semana Santa comenzamos con el último acto de vísperas, el Viernes de Dolores, con el devoto besamanos en honor a nuestra titular mariana, María Santísima de la Soledad. El altar de besamanos estuvo colocado en las dependencias de la Casa Hermandad que se vistió con sus mejores galas para este acto. Un ambiente de incienso, buena música clásica cofrade y la tenue iluminación del altar provocaron el recogimiento de los devotos de la VIrgen de la Soledad que se acercaron a besar sus benditas manos.






Se culminó este día con la Jura de Reglas de los nuevos hermanos ante nuestra Madre de la Soledad, a los que se les impuso la medalla de la hermandad, tras jurar de rodillas y ante el nuevo libro de reglas.




Fotografías: D. Francisco Espinosa Maestre y D. Juan José Jiménez de los Galanes Espinosa